De a Dos

Luis y yo

Luis y yo

Después de algunos meses de silencio pero de mucho trabajo vuelvo a escribir.

Este blog comenzó como una manera de poder mostrar mi trabajo, pero también a modo de diario de vida en cuanto  a mis experiencias con el colodión, mis aciertos y errores. Entre medio lo he ido mezclando sin pretensión alguna con opiniones, consejos y fotos, tal vez alguien puede sacar provecho de mis chascarros y no repetirlos.

El 2016 viene con exposiciones y libros, viajes y experimentos nuevos  que ya les iré contando. Por el momento comienza con alegría ya que por primera vez en casi 10 años hemos organizado una exposición juntos con Luis. Sin mucha preparación pero infinitas ganas, nos comprometimos a exponer en la Galería de Salustiano Casanova, exposición que inauguramos el pasado sábado y que se llama Al Externo. En un principio cuando nos invitaron a mostrar nuestro trabajo no teníamos claro qué mostrar. Luis nunca había hecho una exposición de naturaleza, y yo ya tenía comprometida otra expo de ambrotipos para fin de año en Ekho Gallery. Entonces en una conversación de desayuno con Luis, se nos vino a la cabeza mostrar naturaleza juntos, yo con mi trabajo de AguaTierra que nunca había expuesto (sólo publiqué el libro el 2012) y Luis con una selección de imágenes tomadas a lo largo de su carrera, con el conflicto como hilo conductor. Se imaginarán lo difícil que fue hacer la selección, son 50 años de oficio en que aunque no como protagonista, el paisaje ha estado presente.

AguaTierra forma parte de una serie realizada en el campo entre el 2008 y 2011 con mi Rolleiflex. Una serie muy personal que tiene que ver con la llegada de mi primera hija y la segunda. Para aquellas que somos madre, sabemos que en cuanto la guagua nace uno se transforma en una vaca lechera, las hormonas están a mil y la autoestima por el suelo ( o al menos eso es lo que yo sentía), pero nada de eso importa porque tienes en tus brazos a una criatura que es tuya, y que te necesita. Pero a pesar de toda esa felicidad, a veces se siente el agobio, la frustración, el sentir que ya no tienes vida, que no tienes tiempo de hacer tus cosas y que necesitas hacer algo. Ese algo para mi sucedió cuando a fines del 2007 Roberto Edwards me llamó para que hiciera las fotos del Hotel Valdivia, para un libro conmemorativo que iban a publicar. Entonces durante varios meses pude recorrer el hotel, fotografiar las diferentes piezas y de a poco comenzar a ser fotógrafa de nuevo, fue el empujón y el trabajo que necesité para salir afuera y atreverme a fotografiar. Luego de esto y Rollei en mano comencé a ver imágenes por todas partes, a fotografiar sin parar, como una manera de sacar de adentro todas esas emociones nuevas. Y así nació esta serie, que terminó un poco después de la llegada de mi segunda hija. Nunca había tenido oportunidad de mostrarla, a pesar que estaban todas ampliadas y listas para ser colgadas, y 5 años después esa oportunidad llegó, en esta exposición conjunta que siento nos refleja a cada uno.

Junto con la expo, hay un libro en el horno, entrando a imprenta en estos momentos que espero vea la luz en un par de semanas. Como dice Luis, las exposiciones terminan y el libro queda, es una manera de dejar constancia de esta colaboración, que podamos luego mirar con distancia y saber que fue real.

Libro Al externo

Libro Al externo

El trípode, ¿libertad o esclavitud?

Muchas veces he conversado con fotógrafos que no les gusta trabajar con trípode porque sienten que pierden libertad a la hora de fotografiar. En fotografía existen muchísimas opciones a la hora de sacar una foto, siendo una de ellas la cámara que vas a usar, la cual de alguna manera definirá si necesitas usar trípode o no. Pero esta desición tiene mucho que ver también con la personalidad del fotógrafo. Recuerdo que Louis Stettner, el mismo que me enseñó a retocar y que preparara una enorme retrospectiva en el Centro Pompidou para este año, estuvo en Chile un par de veces a comienzos del 2000, él iba a la Plaza de Armas de Santiago con una Hasselblad y FP4 a pulso para fotografiar gente al azar. Tenía 84 años. Lo imagino paseando, disparando sin parar. Hizo una serie hermosa, primeros planos de chilenos que Lom recogió en un libro llamado Chile en el corazón. Su personalidad no permitía estar anclado a un trípode, él necesitaba estar en movimiento, buscando a través del lente una manera de calmar su inquietud. Y luego tenemos a Josef Sudek, quien también tendrá una gran retrospectiva este año en el Jeu de Paume en París, y que a pesar de tener un sólo brazo se las arreglaba para salir a fotografiar con una cámara 8×10 y todo lo que sabemos eso conlleva. Si miramos estas dos personalidades basándonos en sus fotografías, puedo argumentar que la mirada de Stettner es más una mirada hacia el exterior, los acontecimientos son importantes, nos está contando una historia, así como en su momento nos las contaron otros fotógrafos post-guerra como Doisneau, Willy Ronis o Boubat. En cambio la de Sudek es más una mirada interior, más contemplativa. No estoy diciendo que una sea mejor que la otra, son simplemente diferentes maneras de mirar. Está en cada uno encontrar la herramienta que vaya más con su personalidad, su manera de aproximarnos a los objetos/sujetos.  En mi caso particular, siempre he usado trípode, desde mucho antes de trabajar con Colodión, incluso con 35mm, porque nunca ha sido tema para mi, si lo necesito lo uso, yo lo veo más como una posibilidad, un instrumento que me da libertad para poder sacar mejor provecho de la toma.

Louis Stettner

Louis Stettner

Josef Sudek

Josef Sudek

 

Lo Feo y lo Hermoso

Conguillío es a mi juicio unos de los parques nacionales chilenos más hermosos, la diversidad de flora es sorprendente, vas por el mismo camino y de pronto el paisaje cambia radicalmente de lengas, ñirres, coihues y raulíes a lagos y lagunas, luego a Araucarias milenarias todo esto con una espectacular vista al volcán Llaima, es tan hermoso que parece photoshopeado. El parque en total comprende 60 mil hectáreas de bosque nativo, el cual se puede recorrer por completo e incluso alojar ahí mismo. Luis y yo estuvimos alojando en La Baita, al comienzo del parque entrando por Melipeuco y atravesando los restos de lava petrificada dejados por la erupción del volcán hace algunos años. La cabaña era acogedora, con todo lo necesario para estar cómodo. Tienen paneles con luz solar y en la noche prenden un generador durante un rato, la calefacción es a leña y no hay refrigerador, puedes guardar los perecibles en el refri del restaurante. Una semana de fotos nuevas, con días de sol y poco viento.

Lodge

limpieza vidrios

Cuando planifiqué este viaje hace algunos meses mi intención era ir al parque pero sobre todo ir un poco más allá, a la Reserva China Muerta, que el verano pasado se quemó producto de un incendio intencional que duró 2 semanas. No se quemó toda la reserva, pero muchas hectáreas de bosque nativo del que hoy nadie habla. Al llegar allá luego de manejar más de 30 minutos por un camino de una vía en pendiente, lleno de hoyos y rocas, atravesando bosques arrasados por las madereras donde hoy hay pino y eucalipto, se me apretó el corazón, un paisaje desolador, las araucarias bien derechas y orgullosas, pero carbonizadas, la tierra ya no es tierra si no polvo negro, se respira tristeza y dolor en cada árbol, un paisaje gris donde no llegan turistas chilenos ni extranjeros, sólo unas pocas camionetas robando leña y carbón, porque no hay nadie que proteja esta solitaria vista.

Conguillio

Conguillio

Así es que estuvimos 2 días recorriendo China Muerta, lugar miserable si lo comparas con los grandes paisajes de su vecino, parece de verdad muerta, pero para mi tiene una importancia especial, ya que eso es lo que ocurre cuando descuidamos nuestros bosques y hay cuervos rondando, esperando apoderarse de esas tierras. No hay ley que proteja el bosque quemado chileno, no hay obligación de volver a plantar flora nativa. Hoy, a casi 1 año del incendio, todo está quieto, y aquellos árboles quemados están siendo arrancados sin remordimiento. El último día que estuvimos ahí, el cielo se cerró de repente y comenzó un lluvia intermitente que amenazaba con echarnos del lugar, pero las cámaras fotográficas aguantaron el agua y a pesar del barro que se formó entre la ceniza continuamos sacando fotos y más fotos y registrando con colodión húmedo y sucio los troncos rotos.

china muerta004 copia

China Muerta

Por un lado tenemos la belleza viva del bosque nativo y por otro la belleza muerta, una experiencia nueva que no puede dejarme indiferente.

Vivian Maier

Vivian Maier

Vivian Maier

Vivian Maier no necesita mucha introducción. Cualquier persona que sea amante de la fotografía a esta altura ya la conoce o por lo menos la ha oído nombrar. Hasta la fecha existen 4 libros sobre su obra y 2 documentales, uno realizado por la BBC y otro por John Maloof, uno de los dueños de su archivo. En su vida sacó más de 100.000 negativos y dejó sin revelar 700 rollos color y 2.000 en blanco y negro, dentro de los cuales están las imágenes de su viaje a Chile, que aún no conocemos.

Esta mujer misteriosa llega a Chile con una exposición dividida en dos, las imágenes blanco y negro están en la Corporación Cultural de Las Condes y las fotografías color en Espacio Arte Abierto, Fundación Itaú, ambas salas estarán abiertas a público hasta el 13 de diciembre. Una exposición que no se puede dejar de ver.

Son 107 fotografías originales ampliadas en papel fibra mate, algunas son hojas de contacto completas, que dan cuenta de lo lúcida,  decidida y confiada que era, ya que pocas veces repite una imagen (ni Cartier-Bresson hacía esto). En la serie Contacts (dvd de 3 volúmenes realizados sobre una idea de William Klein, se encuentran en Amazon.com) se pueden ver a a muchos de los grandes fotógrafos hablando sobre cómo sacan sus fotos, mostrándonos sus hojas de contacto donde evidencian que muchas veces para tener una imagen buena sacaron 15 0 20 fotogramas. Pues bien, Vivian Maier sacaba 12 fotos por rollo, y lo más genial de todo, es que de esas 12 fotos generalmente todas valen la pena.

Sobre las copias sólo tengo un pequeño comentario, tienen poco contraste, tienen blancos puros pero los negros son siempre grises, esto se debe a la manera de copiar de los laboratoristas en Estados Unidos, que tienden a dejar las fotos con infinidad de grises pero se olvidan del negro profundo. Helmut Newton dice en su autobiografía lo mucho que le costaba trabajar con los laboratorios allá, porque a él, como sabemos, le gustaba el contraste extremo, por esto prefería trabajar con los laboratorios Europeos, que representaban mejor su estilo.

Es bueno que poco a poco más exposiciones de fotografía vengan a nuestro país, para ir ampliando nuestro universo a veces tan mezquino.

Patagonia otra vez

DSCF1138 patagoniaSin quererlo ni buscarlo la semana pasada pude volver a la Patagonia por unos días, a ese indomable pedazo de tierra donde lo único que amenaza en este tiempo es el viento y el frío.

Llevé conmigo la Deardorff 8×10, lente 300mm, 6 placas cargadas y un trípode, esperando poder volver a Santiago con algunos negativos contrastados para comenzar a experimentar con Platino/Palladio. Pero como siempre digo, una cosa es lo que uno quiere, y otra es lo que te ofrece la vida. Regresé este jueves con sólo 1 foto, que aún no revelo. Espero que esa imagen latente le haga justicia a lo que vi ese día en el bosque de arrayanes, ese día nublado pero lleno de posibilidades.

El resto del viaje fue mirar y mirar y mirar más, aprovechar la pérdida del cable disparador para crear un espacio de introspección, de ver para adentro en vez de hacia afuera, de sacar fotos con la cabeza y no con película, de descansar y reponerme luego de haber descolgado de los muros 3 años de trabajo.

El cerebro no es una máquina y tal vez de manera consciente/inconsciente esa pérdida quién sabe dónde (volví a buscar el cable al bosque de arrayanes pero no lo encontré) fue la excusa perfecta para dejar de fotografiar y re armarme, disfrutar la compañia y comer y beber rico, alimentar cuerpo y alma antes de comenzar una nueva etapa.

La Fuji x20 sirvió para registro, lugares para volver quien sabe, una tercera vez.
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Exposición Jardin Negro ve la luz

El jueves pasado inauguré mi exposición de ambrotipos, Jardín Negro, acompañada de muchos amigos, familiares, alumnos, ex alumnos y gente que aprecio mucho. Fue un día especial y emocionante ya que las fotos en las que vengo trabajando estos últimos años finalmente vieron la luz. Estará abierta hasta el 30 de este mes y el 22/08  haré una visita guiada para aquellos que quieran recorrer la expo conmigo y hacerme preguntas.

También está disponible ahí mismo el libro/catálogo diseñado por mi amiga Isabel Fernández.

Y una última info sobre esto es que dado el interés provocado por la exposición y en general esta técnica, daré un taller de Colodión Húmedo a fin de este año, interesados me pueden escribir.

Exposición Jardín Negro. Ambrotipos

Corporación Cultural de Las Condes

Apoquindo 6570, metro Manquehue

Horario: martes a domingo de 10:30 a 19:00

SONY DSC

Jardin negro jpg

Libro Jardín Negro

El Fotógrafo de Cheshire

lewis carroll Soy una fan confesa de Lewis Carroll. Hace años que formo parte de la Sociedad de Lewis Carroll, de donde recibo información actualizada de todos los proyectos, eventos, libros, exposiciones, subastas y souvenirs que tengan relación con el Reverendo Charles L. Dogson. En enero de este año el galerista Víctor Saavedra trajo a Santiago la exposición del holandés Pat Andrea sobre Alicia en el País de las Maravillas, exposición que no tuvo tanta cobertura, pero para los amantes de Carroll nos mostró, a mi juicio, un punto de vista nuevo y refrescante sobre este cuento clásico. Vi una Alicia segura y adulta, a diferencia de lo que hizo Disney con su película (por cierto bastante deformada del cuento original, pero ese es otro tema). Esta nueva niña me parece más cercana a los dibujos de Tenniel, una Alicia fuerte y nada de ingenua aunque muy curiosa, como seguramente fue la misma Alice Liddell por lo que se puede intuir a partir de las fotografías que le tomó. Si comparamos las imágenes donde aparecen las tres hermanas, nos damos cuenta rápidamente que la mirada de Alicia es mucho más penetrante y profunda que las de Lorina y Edith, puede ser la diferencia de edad entre ellas, pero por experiencia creo que hay niños que tienen ángel y otros que no, no importa cuánto lo intentes.

Lewis Carroll fue el mayor de 10 hermanos, muchos de los cuales mantuvo económicamente hasta su muerte. Este personaje multifacético, diácono anglicano, matemático, escritor y fotógrafo, fanático del teatro, varias veces ha sido malentendido por su relación amistosa con niñas, las cuales siempre tuvieron palabras de cariño hacia él. También se ha especulado mucho sobre su distanciamiento de la fotografía, que ejerció durante 24 años y que terminó de manera inesperada. Muchas pueden ser las razones de su alejamiento de este arte, del cual obtuvo, a mi juicio nuevamente, obras maestras. Leyendo su biografía y varios otros escritos por diferentes académicos y estudiosos del personaje, generalmente su término con la fotografía se relaciona a un corte en la relación que él tenía con la familia Liddell, se especula que pidió la mano de Alicia y fue rechazado (Mr. Liddell era el decano de la Universidad, y se cree que él y su esposa tenían en mente candidatos más importantes para su hija que un simple empleado). También he leído que pudo haber sido porque Carroll se desencantó de la fotografía cuando apareció el Colodión Seco, argumento que me parece absurdo porque Carroll siempre compraba y probaba nuevos inventos. Mi teoría (totalmente discutible) pero dada desde el punto de vista de una fotógrafa que trabaja con la misma técnica que él 130 años después, es que tener 48 años en la época Victoriana y tener 48 años hoy es otra cosa. Cargar una cámara de 15 kilos, trípode, carpas, químicos en frascos de vidrio, placas de vidrio etc, etc, etc, cada vez que sales a fotografiar (teniendo en cuenta que en su vida sacó alrededor de 3.000 fotografías) al final del día te pasa la cuenta, y creo que a él le ganó la edad, a esa altura no debe haber tenido la misma fuerza que cuando comenzó a fotografiar con Colodión Húmedo en 1856, pocos años después de la invención del proceso. No olvidemos que murió de neumonía a los 66 años! Hoy a esa edad estás en la flor de la vida! Lamentablemente nunca podremos saber la verdadera razón, ya que a pesar que Carroll mantenía unos diarios, varios de ellos se perdieron, e incluso aquellos que se rescataron tienen páginas faltantes, que su sobrino supuestamente eliminó para “defender su honor”. Así también, destruyó muchas de sus fotografías, sobre todo aquellas de niñas desnudas, de las cuales sólo cuatro han sobrevivido, y que pintaron para que no fueran tan reales. Pero lo que me causa más tristeza, es que al morir Dogson, quien vivió muchos años en los departamentos del Christ Church, donde era catedrático, muchas de sus cosas fueron quemadas.

Independiente de todo esto, es siempre refrescante volver a sus imágenes y a sus escritos, que van mucho más allá del espejo y de Alicia (donde también hace alusión a la fotografía, pero de manera más ambigua, Alicia a través del espejo y el gato de Cheshire). Son muy entretenidos sus cuentos relacionados: Hiawatha´s Photography, A photographer´s day out y Photography Extraordinaire.

Nuevo libro imperdible:

The Photographs of Lewis Carroll

A Catalogue Raisonné By Edward Wakeling $83.75 USD

Casi mil fotografías en duotono

University of Texas Press

Release: Agosto 2015

Expo Pat Andrea

Expo Pat Andrea

García-Alix en su mundo

García Alix

Alberto García-Alix está por estos barrios, dando un workshop y el 28 de este mes una charla en Valparaíso. Si recorres la obra de este madrileño te darás cuenta que dentro de su rebeldía hay un hombre sensible y consecuente, que nos muestra no sólo el mundo de las drogas y los excesos, sino más bien su mundo. En sus palabras: “Todo lo que nos es íntimo es un autorretrato.” Con varios libros publicados, una página web muy completa: www.albertogarciaalix.com, García-Alix es un autor que habla de si mismo, siempre. Todas sus fotografías son autorretratos y en las entrevistas se puede apreciar su sinceridad a la hora de contar sus experiencias, no le importa el qué dirán, ni si sus respuestas son políticamente correctas, no busca la aprobación de nadie y eso para mi  no tiene precio. Cuando hablamos de fotógrafos autores sin duda él es uno de ellos.

En la historia de la fotografía existen muchos fotógrafos que se han hecho autorretratos, pero pocos que lo han hecho con tanta constancia. Ya vimos los autorretratos de Graciela Iturbide en la magnífica exposición que acaba de terminar en el GAM, está el libro de autorretratos de Vivian Maier, genial! luego tenemos a Maplethorpe con sus polaroids, Helmut Newton con humor y unos poquitos de Boubat, siempre correcto, John Coplans con sus desnudos, Sally Mann y sus mil caras, pero a mi parecer García-Alix se lleva el trofeo.

En la charla del martes habló de la importancia de la independecia de la mirada, “una forma de ver es una forma de ser = soy fotógrafo” en que tú decides el dónde y cómo mirar. Ídolo.

García-Alix y yo

García-Alix y yo

Mi Jardín Negro

Fernanda Larraín Estoy media floja para escribir, mi tiempo libre está consumido por la preparación de un libro y una exposición. Mi primera exposición de   ambrotipos.

Jardín Negro es un trabajo que me ha llevado 3 años durante los cuales he fotografiado la flora presente en la zona central de Chile, naturaleza de árboles centenarios y diversas plantas y flores en diferentes estaciones del año, algunos de los cuales han podido ver en posts anteriores.

Comencé en la fotografía con 35mm y 18 años. Mi primera cámara fue una nikon semi automática, luego tuve una minolta y finalmente una Leica (bueno, un par de leicas en realidad), pero rápidamente pasé al formato medio, mi Rolleiflex que traté como una hija. Fue una sincronía inmediata, amor a primera vista. La cuidé y mimé con todos los accesorios que se pudieran encontrar, la llevé conmigo a todos mis viajes, crecí y maduré con ella, me permitió encontrar fotos que no pensé existían, me dio libertad y permiso.

Luego vinieron los verdaderos hijos y varias cosas cambiaron, decidí que para seguir fotografiando debía dejar la película y comencé a investigar sobre los procesos anteriores a la industria fotográfica, llegué al colodión sobre vidrio y metal pero en Chile nadie lo enseñaba. Pasaron de esto 2 años hasta que María y Waldemaro Concha, un matrimonio mexicano de la escuela de Scully & Osterman dieron un taller en Santiago. Así aprendí lo básico para trabajar en Colodión húmedo.

Les cuento toda esta lata no porque quiera hablar de técnica, sino porque creo que lleva tiempo conocerse a uno mismo, saber quién eres como fotógrafo y qué quieres decir con el oficio que escogiste. Saco fotos hace 17 años y todavía sigo aprendiendo. Si todo fuera tan fácil y obvio que aburrida sería la vida ¿no?.

Todo este tiempo desde que empecé en fotografía todo lo que buscaba en mis imágenes era definición, contraste y perfección. Soy muy perfeccionista y sé que es uno de mis grandes defectos, pero debo admitir que desde que trabajo en esta serie, a golpes me di cuenta que no importa si las imágenes están perfectamente enfocadas, o impecables técnicamente, lo que importa es lo que hay detrás de ellas, no que yo sea muy profunda ni que mis fotos sean tan buenas, pero me hizo ver que son otras cosas las que realmente importan y que debo dejarme llevar para disfrutar el viaje. Dicho esto reconozco que hoy puedo aplicar lo aprendido a todos los aspectos de mi vida.

Es cierto que para poder expresar algo con mi oficio primero debo conocerlo bien. Son horas dedicadas a intentar dominarlo. Las cámaras, lentes y equipos son medios para expresar. Nunca me han interesado los fierros, sólo los compro cuando creo que me ayudarán a alcanzar un objetivo, prefiero los libros.

Hago fotografías porque me gusta la artesanía, la lentitud con la que debo aproximarme a las cosas, como gato en terreno desconocido.  Esta exposición se lleva parte de mi, lo cual es bueno y no tan bueno, bueno porque estoy siendo consecuente, pero al mismo tiempo me produce tristeza porque sé que esta etapa así como la conozco está llegando a su fin y a veces cuesta desprenderse.

Falso Colodión

Ayer leí un artículo en un sitio (no voy a poner la página web porque no me interesa hacerle publicidad) en que explicaban cómo producir una foto con “efecto colodión” a partir de una imagen digital. Mostraban el paso a paso desde la selección de la imagen hasta los efectos que se deben agregar  (más de 20 pasos entre ellos color, foco, rayas, manchas, etc.) para que la imagen final fuera “igual” a una hecha con la técnica del colodión húmedo creado por Scott Archer a mediados del 1800.

Este artículo me lleva a varias reflexiones, la primera es ¿para qué alguien va a querer tener una imagen de un falso colodión? ¿cuál es el fin? ¿cuál es la gracia? Si lo hermoso de una foto real hecha con esta técnica es apreciar la artesanía táctil de la imagen, esas dos dimensiones que a ratos parecen tres, ese tono plata que se deja ver entre el sujeto. Sólo puedo pensar que la persona que hace esto lo hace a partir de la ignorancia. La conclusión decía “…You can now create your own timeless photo without all the mess or smelly chemicals.” Ignorancia (y aquí me empieza a dar rabia) porque  lo más hermoso de esta técnica es sentir ese olor, saber que todo el esfuerzo invertido en una imagen valió la pena al tenerla al fin lista, barnizada (por lo demás el olor a lavanda me encanta!) y que nada se puede comparar a ella. Ignorancia porque pretender que esa imagen digital (por lo tanto vista en una pantalla o luego impresa en papel) tiene algo de parecido a una real imagen de colodión pone en evidencia que esa persona nunca ha tenido en sus manos una imagen así, o peor aún, no tiene sensibilidad alguna. Esta es mi opinión y entiendo que alguien piense distinto, pero lamentablemente no puedo coincidir.

Y luego  pienso… vivimos en un mundo en que la copia es aceptada y valorada. ¿Cuántas personas compran carteras Louis Vuitton falsas? Hace unos años esta empresa tuvo que demandar a Ebay porque el 80% de los productos que vendían de esta marca eran falsos. Lo peor de todo es que es un negocio, muy rentable. Este es el link del artículo de Harper’s Bazaar donde se extienden sobre esta idea: http://www.harpersbazaar.com/culture/features/a359/the-fight-against-fakes-0109/

Dejando de lado las carteras y volviendo a las imágenes, si buscan en http://www.quesabesde.com aparece un artículo donde evidencian que una galería en Nueva York descaradamente vende fotografías falsas. Su autor descarga imágenes de instagram que luego manipula, a veces les agrega texto y luego las firma y se las atribuye. ¿qué es esto? ¿dónde está la decencia? No lo puedo entender. Mi conclusión, IGNORANCIA o como dice el papá de un amigo y Georges Brassens, aquellos que lo hacen o lo compran son simples “imbeciles heureux”.

Aquí una parodia:

http://phogotraphy.com/2015/09/05/how-to-wetplate-vine/